
La
pandemia de coronavirus se está llevando vidas y matando los sueños de mucha gente, provocando a nivel mundial caos económico, sanitario y social.
Los chicos, en este marco, se están adaptando a una realidad fuera de lo común que por momentos los favorece al permitirles disfrutar largas horas con sus padres, compartiendo juegos y experiencias didácticas con ellos.
Si bien, al menos en
San Bernardo, se los está autorizando dar una vuelta al aire libre en compañía de algún adulto responsable bajo estrictas
normas de seguridad e higiene, no se puede pasar por alto que, de un día para el otro, han dejado de asistir a las instituciones educativas, están alejados físicamente de sus abuelos, tíos y otros familiares, tienen un trato virtual con sus amigos y no saben cuándo volverán a gozar de la libertad que los deja pasarla bien en la playa, distraerse con sus compañeros en los recreos, entretenerse en locales de
videojuegos distribuidos a lo largo de
Chiozza y reunirse en plazas como la del
Sol y la Familia o la
San Juan Bosco.